El programa Para Leer de Boleto en el Metro es promovido por el Gobierno del Distrito Federal y se lleva a cabo dentro de las Instalaciones del Metro de la Ciudad de México.

El programa inició el día 23 de enero de 2004, en toda la línea 3, que va de la estación Indios Verdes a Universidad, la cual cuenta con 21 estaciones; la cobertura de los medios de comunicación fue muy importante, se registró por todos los canales de televisión y los principales diarios nacionales y de provincia, también en la radio tuvo presencia. Tenemos el reporte de que la noticia se dio a conocer Canadá, Estados Unidos, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Francia, Alemania, España, Republica Checa, Serbia, Rusia, Turquía, Grecia, Argentina e Italia, quien solicitó información para aplicarlo en ese país.

Ha sido muy importante este reconocimiento, y aunque los programas de fomento a la lectura, no suelen ser motivo de atención de los medios de comunicación, este al tener tanta difusión provocó una gran respuesta entre los escritores, así como comentaristas que se solidarizaron con el programa y se pusieron a la orden del mismo.

Los jóvenes del programa Ola Naranja son  los encargados de promover y explicar el funcionamiento de dicho programa; que tiene por objeto hacer más placentera la estancia del usuario en el Metro, durante su viaje. Los usuarios podrán tomar un ejemplar de los 52 anaqueles provistos para tal efecto, ubicados cerca de la línea de torniquetes de cada estación para que el usuario tome un libro al momento de entrar y lo devuelva al momento de abandonar las instalaciones, el requisito es sólo el interés por leerlo y el compromiso de regresarlo y poder brindarle a otro usuario la misma oportunidad.

Las antologías están disponibles de lunes a viernes en un horario de 10:00 a 17:00 horas en las 21 estaciones de la Línea 3 de Indios Verdes a Universidad; y en el caso de requerir información sobre el mecanismo de préstamo, hay jóvenes de Ola Naranja que promueven el programa, y pueden atender sus inquietudes.

Con este programa se pretende no solo elevar de una manera importante el número de lectores, sino también incrementar las acciones para mejorar la calidad de las relaciones entre los usuarios, para fomentar la cultura de la tolerancia, la convivencia y el respeto entre los pasajeros, además leer es divertido, subversivo, subyugante, genial, leer causa placer, adicción, sueños, desvaríos y emociones fuertes, nos lleva a viajar, a tener aventuras y a vivir otras vidas.

En cada antología se integraron cuentos, piezas teatrales en un acto, poemas, crónicas y relatos, todos estos géneros literarios, son textos cortos y amenos, textos no complicados y de preferencia de temas que se desarrollan en la Ciudad de México,  que hablan del Metro o que tienen que ver con la realidad de la mayoría de los usuarios, fundamentalmente, sin excluir materiales que podrían sorprenderlos o descubrirles otros mundos.

Se escogieron diferentes géneros para dar oportunidad a los lectores de escoger que tipo de texto les gusta más, habrá algunos que se rehúsen a leer una obra de teatro por parecerles difícil, pero habrá otros que no quieran leer poemas porque no los entienden.

Cada antología tiene un tiraje de 250 mil ejemplares y están a disposición de los usuarios aproximadamente durante dos meses.

Se incluyen escritores de gran renombre y otros que aunque no son tan conocidos, tienen premios, han sido traducidos a otros idiomas o simplemente una gran calidad literaria, entre los que se encuentran: Elena Poniatowska, José Emilio Pacheco, Carlos Montemayor, Homero Aridjis, Juan Germán, Ángeles Mastretta, Vicente Leñero, Paco Ignacio Taibo II, José Agustín, Emilio Carballido, Guadalupe Loaeza, entre otros.

Gracias a la generosidad de los autores, por los derechos de autor de sus obras, se lleva adelante el programa; para pagar la imprenta de los 250 mil ejemplares, de cada antología, se busca financiamiento de la iniciativa privada, estos pueden ser donaciones, recibos deducibles de impuestos o pago de publicidad en el libro (cuarta de forros), o en los anaqueles donde se exhiben los libros.

Una experiencia así, es posible abrirles el mundo de la lectura a los usuarios.