Arqueologia en el Metro

 

 

ÍNDICE

1 Presentación

2 La Construcción del Sistema de Transporte Colectivo

3 De la antigua Tenochtitlán a la Ciudad de México

4 El salvamento arqueológico en el metro de México

5 El hombre del metro de Balderas

6 Fotografías de un archivo histórico

7 Material arqueológico documentado

8 Escultura de Tlaltecuhtli

9 La cara central de la piedra del Sol o Calendario Azteca es la cara de Tlaltecuhtli

10 En busca de un gran centro ceremonial perdido

11 Centro ceremonial de Ehécatl-Quetzacóatl en la estación Pino Suárez del Metro

12 La piramide de Ehécatl-Quetzalcóatl

 

13 Para reescribir la historia

14 Los dioses del adoratorio

15 Restauración del adoratorio de Ehécatl

16 Otro basamento piramidal

17 La Gran casa del Viento

18 Una escultura singular, la monita embarazada

19 Otras piezas arqueológicas y ofrendas recuperadas en el centro ceremonial de Ehécatl

20 Sacrificio ritual

21 Otras piezas de las excavaciones del STC, Museo Nacional de Antropología del INAH, Sala Mexica

22 Primeros audiovisuales de excavaciones arqueológicas en la construcción del Metro.

23 Otros hallazgos de arqueología histórica

24 Cometario Final

 

Presentación

La construcción del Metro de la Ciudad de México originó una serie de descubrimientos en la metrópoli que han enriquecido el conocimiento y acervo material de la Historia de México. Los hallazgos abarcan desde la prehistoria a los primeros pobladores de la Cuenca del Valle de México, de la cultura mexica y la época colonial.

Gran parte de nuestra historia sigue enterrada y esas obras, por su longitud y profundidad, casi son una garantía de la importancia, calidad y cantidad de lo que puede encontrarse. A cada propuesta del inicio del trazo de una línea, paralelamente se desarrolla un análisis prospectivo en el que intervienen, principalmente, historiadores y arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Aquí se muestran algunas de las piezas más valiosas encontradas al principio de las excavaciones y otras recientes, pues no todo el material se da a conocer. Las piezas arqueológicas que brotan del subsuelo se integran al rompecabezas histórico de los mosaicos múltiples de la ciudad.

En este trabajo juega un papel fundamental la fotografía como fuente documental y es simplemente objetiva. Se recurrió a todas las fuentes posibles que describen, explican, ilustran y son puntos de referencia para apreciar y  entender el material fotográfico que se presenta con el apoyo de lo escrito por  arqueólogos, antropólogos, historiadores y analistas del arte, entre otros.

Bajo ese criterio, la objetividad de una imagen se acompaña de la palabra escrita para formar un discurso visual propio: hablará por su contenido; perderá su mutismo por lo que el tiempo y la palabra le vedó. Sólo así el objeto fotografiado alcanza el juicio de que una imagen vale más que mil palabras, pues se hace legible lo que en ella vemos, transformándose en un documento. Más aún cuando lo fotografiado ya no existe. El autor de una imagen valida, consciente o inconscientemente, la historicidad de lo que registró para quedar en una memoria visual donde el tiempo se redimensiona.

 

 

El documentar la fotografía propone una lectura o información adecuada para el espectador cuando la imagen tiene un contenido interesante. Es mejor saber ver, que mirar sin entender.

Cito unas palabras reveladoras de Beatriz de la Fuente dicen que:

“El arte mexica se hizo ininteligible por el paso del tiempo, pero más aún por la irrupción ibérica que lo cortó de tajo. Los historiadores, incluso los frailes españoles, empezaron a hurgar en sus significados. Exponer o mostrar una fotografía o ilustración, no nos dice nada.

Se supera ese escollo recurriendo a la información que existe; incluso proponiendo teorías, hipótesis que se fundamentan en propuestas fundadas. Documentar es el único propósito” (1).

Bajo esa norma, un conjunto de fotografías sobre un tema que se documenta, finalmente causa una serie de reflexiones que permiten formarse un criterio, incluso el atreverse a emitir una opinión o también ofrecer una hipótesis razonada.

Lo más valioso es lo que el lector, finalmente, aprecie, asimile o deduzca, pues es el motivo principal de este trabajo.

No siempre se obtuvo información o comentario del material arqueológico encontrado en la construcción del STC ni de la línea o estación donde se halló.

La fotografía documental, como una actitud y vocación enteramente personal, sabe prevalecer del que se le vea con desdeño y el que un fotógrafo exceda a la simple toma de imágenes. Hay más en el documental fotográfico: obedece a una estructura mental objetiva dándole un doble enfoque a lo fotografiado: la imagen en sí misma y todo lo que le es implícito como tal.

Carlo Ardán Montiel J.

(1) Para qué de la Historia en el Arte Prehispánico. Beatriz de la Fuente. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas. UNAM. Núm. 089. Págs. 7-21. México D.F. Otoño 2006.