Arqueologia en el Metro

 

 

Centro Ceremonial de Ehécatl ~ Quetzalcóatl
en la estación Pino Suárez del Metro

 

Jordi Gussinyer nos describe el lugar:
“En las excavaciones que se llevaron a cabo para la construcción de la estación Pino Suárez, Líneas 1 y 2, se halló un extenso centro ceremonial sobre la calle de José Ma. Izazaga. El patio, de buenas proporciones, tenía escalinatas en tres de sus lados (sur, este y oeste), varios adoratorios colocados al centro, celdas habitacionales comunicadas entre sí por medio de pasos exteriores, muros y, hacia el norte, una gran plataforma que le daba unidad arquitectónica. En cada uno de los adoratorios se recuperaron ofrendas importantes”. Las estructuras del conjunto empiezan a detectarse en el mes de mayo de 1968, exploración que terminaría hasta marzo de 1970.

Jordi Gussinyer. 1968. Ob. cit. Texto resumido.



Foto DEA. INAH.

 

 

Debo mencionar que tuve la gran oportunidad de digitalizar el acervo fotográfico de la Dirección de Estudios Arqueológicos (DEA) del INAH, respecto al inicio de las exploraciones en la construcción del Metro. De los “contactos”, que son negativos positivados impresos al tamaño de la película de 24 X 35 mm., concedió que de cada fotograma se obtuviese una fotografía de 4X5 pulgadas con buena resolución. Este trabajo, finalmente, permitió conocer el proceso de excavación del área en Pino Suárez, principalmente.

Lo valioso de los archivos fotográficos permiten hurgar en la memoria visual, sobre todo de lo que materialmente ya no existe. Este acervo satisfizo esa expectativa. Con ello pude hacer observaciones más objetivas respecto a lo que se encontró, para finalmente realizar una reconstrucción hipotética, por medio de ilustraciones, de las estructuras, basamentos, cuartos, escalinatas y muros que estaban a los cuatro costados del adoratorio de Ehécatl. Se realizaron como un simple ejercicio de imaginación.

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Estructura con escalinatas al costado norte

Aunque sólo se ubica la esquina derecha con fotos desde diferentes ángulos, se infiere que continuaba y terminaba igual hacia la izquierda. Gussinyer comenta esta estructura como “… una gran plataforma que le daba unidad arquitectónica.”

 

 

 Jordi Gussinyer. Ob.cit. Fotos DEA. Ilustración del autor.

 

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Estructura al costado sur

Esta sección es de las más claras en las fotografías. Aunque también es difícil el saber cómo se unía a las estructuras laterales; es muy curiosa y única por la forma semicircular que tiene en sus extremos.

 

 

Fotos DEA. Ilustración del autor.

 

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Estructura hacia el costado oriente
Esta plataforma le da armonía al conjunto, pues muestra una cenefa idéntica a la que circunda al adoratorio. En los extremos muestra escalinatas, con descansos, para el acceso al patio.
 

 


Fotos DEA. Ilustración del autor.

 

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Estructura hacia el costado poniente

La complejidad hacia este punto presenta más dificultades para ilustrar y su reconstrucción es la más especulativa. Se ven altares pequeños; unos cuartos que quizá servían como trojes con escalinatas a diferentes niveles. Hacia este lugar estaba el acceso a la calzada principal que la conectaba con Tenochtitlán.

 


Ilustración del autor.

 

Fotos DEA. INAH.

 

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Se observan algunos cuartos que seguramente servían como almacenes, como se comentó. Recordemos que el lugar también se llamaba Cuezcontitlán, “lugar de trojes”, lugar de graneros.
Ahí funcionaba una garita que controlaba las mercancías que entraban a Tenochtitlán y recaudaba los impuestos a esos bienes; aún en la época colonial siguió operando con ese fin.

Fotos DEA. INAH.

 

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Dibujos “croquizados” por Rubén Maldonado, de las estructuras del adoratorio de Ehécatl que tenía la nomenclatura F7 S1. El primero muestra la “estructura K vista NE a SW” que estaba al poniente, con fecha del 22 de marzo de 1969 ; el segundo se designa como “estructura P, detalle en SE esquina NW”, con fecha de 21 de febrero de 1969, detalle que no se ubica en el material fotográfico. Más que croquis, son dibujos de buena calidad.
Fuente: Material de Salvamento Arqueológico del STC,1968.
Archivo Técnico de la Coordinación Nacional de Arqueología. INAH.
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Área con los límites de las plataformas mostradas que formaban el “patio hundido” donde está el adoratorio de Ehécatl. En el terreno de la derecha, solamente se encontraron restos de pisos de estuco a una profundidad de 2 y 3 metros, partes de muros, pilotes para cimentación, algo de alfarería y osamentas.

Fototeca del autor.

 

La pirámide de Ehecátl-Quetzalcóatl

 

Más que pirámide es un pequeño adoratorio y es lo único que queda de ese complejo arquitectónico. Por su forma circular en la parte superior los arqueólogos indican que estaba dedicado a Ehécatl. Como se aprecia hoy, muestra las diferentes etapas constructivas que tuvo a través del tiempo.

 


Foto del autor



Dictamen del Estado de Conservación del Basamento
Piramidal en la Estación Pino Suárez del Metro
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Rosalba Nieto Calleja, investigadora de la DEA, INAH. 24 Junio 2009.
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Señala Rosalba Nieto en su dictamen:

“…a las diversas estructuras y habitaciones tipo palacio asociadas al basamento circular … se les adjudica una extensión de 2 hectáreas que incluyen los diversos palacios y templos, algunos de ellos todavía en el subsuelo… era un gran palacio azteca con patios, múltiples espacios públicos, administrativos y de habitación, que fueron destruidos para hacer la estación (del Metro). Lo único que se pudo conservar fue el basamento piramidal". De esas 2 hectáreas que menciona, la actual pirámide apenas ocupa 88 m². Lo que se ilustró, sugerido por el material fotográfico que existe es tan sólo una pequeña parte, la más elemental, de todo lo que ella menciona.

También expone que la última superposición estaba dedicada a Omácatl, deidad asociada a Tezcatlipoca. Sahagún denomina a Omácatl como dios de Huitznáhuac, lo que relaciona este basamento con el templo de ese dios en el barrio de Teopan.

Rosalba Nieto. Ob.cit. Texto resumido


Las etapas constructivas que tuvo este adoratorio se pueden ver directamente e indican que se construía una pirámide sobre otra. La “L 4” data del año 1400 y la “L” cercana al 1500.

Hallazgos en el Metro, Conjunto de Adoratorios Superpuesto en Pino Suárez. Jordi Gussinyer.
Boletín No. 36 del INAH. Junio 1969. Plano del boletín. Págs.33-37

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Planos de planta de las sucesivas etapas constructivas

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Ob. Cit.

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Se debe observar que propiamente vemos el “esqueleto” del adoratorio. Esto quiere decir que vemos los restos de las diferentes etapas constructivas y no el cuerpo completo que tenía la última etapa del adoratorio, la L 1, como se observa en los planos.


Foto del autor.

 

La parte alta del adoratorio descansaba sobre un basamento piramidal que se encontró destruido. Aquí se sugiere su forma y volumen en una sobre imposición en el “esqueleto”.


Foto e ilustración del autor.

 

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Como se ve, no es difícil proponer el cuerpo que tenía el adoratorio: una estructura de dos bloques rectangulares sobre el que descansa la plataforma circular superior que afortunadamente se conservó completa y las escalinatas con las alfardas clásicas de la arquitectura mexica.


Ilustración del autor.

 

En la reconstrucción de las estructuras y el adoratorio, como hipótesis, deben existir omisiones, pero se basa en la objetividad y se desarrolla por la información que existe y está limitada o se siente pobre por los comentarios de Jordi Gussinyer y Rosalba Nieto, que nos relatan su magnificencia y armonía arquitectónica.

Cualquiera que observa el adoratorio de Ehécatl, sabe que le llaman la pirámide de Pino Suárez. Está ahí como rescoldo en una isla extraña; ajena a lo que la encierra y a su pertenencia histórica; muda por el mutismo que le es ajeno por propia su riqueza y como centro de los elementos desaparecidos que la circundaban.

Con las ilustraciones realizadas de los muros y del adoratorio, podemos proponerlas en un conjunto para darnos una idea del lugar. Proponer, aquí como sinónimo de reivindicar, sitúa ese centro ceremonial en su tiempo y espacio.

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Proyecciones del conjunto arquitectónico del adoratorio de Ehécatl realizadas por el arquitecto Ricardo Ernesto Robles Rubí, a sugerencia del autor.

Vista desde el sur hacia el norte.


Proyecciones realizadas por el arquitecto
Ricardo Ernesto Robles Rubí, a sugerencia del autor.

Vista desde el norte hacia el sur.

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Vista desde al oriente hacia el poniente.

Vista desde el poniente hacia el oriente.

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Como un dato paralelo y necesario, se debe mencionar una excavación arqueológica que se llevó a cabo en el año de 1963 en la esquina sur-poniente para la ampliación de la avenida José María Pino Suárez, donde se encontraron los restos de un basamento piramidal.

El arqueólogo Francisco González Rul, encargado de la excavación, nos informa:

“Con motivo de la ampliación de las calles de José Ma. Pino Suárez se demolieron casas antiguas, las obras fueron sometidas a una inspección sistemática por colindar con la esquina de la antigua calzada de Iztapalapa y José Ma. Izazaga. En la esquina de ese predio se descubrieron los restos de un basamento de lo que fuera un templo mexica. Ahí se encontraba un adoratorio dedicado a la diosa Toci. La reconstrucción, con los elementos mínimos de datos, le dan una longitud de 47 m. por lado y una altura de 20 con la fachada principal hacia el oriente”.

Tocititlán. Francisco González Rul. Anales del Museo Nacional de México.
No 15. 1963. Págs. 66-73. Texto resumido

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Plano del basamento piramidal de Tocititlán
por González Rul.



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Lo notorio de Tocititlán, del campan de Moyotla, es porque estaba enfrente del centro ceremonial de Ehécatl; sólo los separaba la calzada de Iztapalapa. Y además, porque fue el lugar por el que entró el ejército español al mando de Hernán Cortés en noviembre de 1519 y ahí se entrevistó por primera vez con Moctezuma Xocoyotzin. Fray Diego Durán nos relata:

“El cual (Moctezuma) llegando a un lugar que llaman Tocititlán, pie que era casi junto a la primera cruz que está en la calzada a la salida de México, allí hizo parar a toda su gente y esperó la llegada del Marqués (Hernán Cortés)”, comentario que retomaremos más adelante.

Ahora se presenta la ubicación del centro ceremonial de Ehécatl con la pirámide de Tocititlán, integrándolas a la Gran Tenochtitlán con el recinto del Templo Mayor al fondo, situándolas en el tiempo y espacio de la ciudad mexica en el año de 1519.

Historia de las indias de la Nueva España. Fray Diego Durán T. I. México, 1951. Pág.186

 

Composición digitalizada de la Ciudad de México-Tenochtitlán por el autor.
Compuesta por: fotografías de las montañas del norte del Valle de México; maqueta del Templo Mayor y partes del mural de Luis Covarrubias, La Isla de México. Sala Mexica. MNA. INAH; proyección del Arq. Robles Rubí del adoratorio de Ehécatl e ilustración de la pirámide de Tocititlán del autor.

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Al realizar la hipotética reconstrucción del conjunto ceremonial de Ehécatl y la ilustración que la integra a la antigua ciudad con el recinto del Templo Mayor, originó otra comparación espontánea en cuanto a que la arquitectura indígena siempre fue proyectada, orientada y realizada cuidadosamente; nunca nada al azar.

Con las herramientas más elementales de observación, se puede asegurar que el trazo y la orientación del adoratorio de Ehécatl coincide en línea recta, de norte a sur, con la pirámide principal del recinto ceremonial de Tenochtitlán: el templo de Tláloc-Huitzilopochtli.

Como se muestra enseguida, podemos constatarlo haciendo un trazo en un mapa satelital de Google uniendo esos dos puntos con una recta. Además, se puede verificar con un plano de las calles del Cetro Histórico, sobre imponiendo el trazado del área del Templo Mayor de Ignacio Marquina, ajustándolo en su extensión a las calles actuales como él lo propuso. Se agregan también las coordenadas geográficas, en longitud y latitud, de las dos pirámides y las unidades meridianas transversales universales (UTM) que les corresponden.


http://maps.google.com/maps?ftr=earth.promo&hl=en&utm_campaign=en&utm_medium=
van&utm_source=en-van-na-us-gns-erth&utm_term=evl

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En un plano simple se colocó el trazado de planta del recinto del Templo Mayor de Ignacio Marquina, delimitado sobre las calles actuales que antes ocupaba. Coincide el trazo en línea recta, de norte a sur, sobre la pirámide principal de ese recinto, hacia el adoratorio de Ehécatl. Se nota el paralelismo de la recta al trazo de las calles.

Coordenadas, fuente: http://maps.pixelis.es/

 

Para reescribir la historia

 

En la lectura recurrente de los Boletines del INAH para documentar este acervo, se encontró una referencia a este centro ceremonial que es imposible dejar de mencionar por su importancia: es una reflexión del maestro Francisco González Rul, respecto a un estudio que tituló “El Encuentro de Cortés-Moctezuma, Una Rectificación Histórica”.

El título, en sí mismo, es suficiente para revalorar y darle la atención adecuada por lo que expone. Se menciona revalorar porque las fuentes históricas son pocas, insuficiente, imprecisas y aún contradictorias; lo que cita González Rul puede, justamente, rectificar la ubicación del lugar del primer encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés en noviembre de 1519, pues menciona que existen “…nuevos elementos de juicio basados en exploraciones arqueológicas recientes”. Se refiere a los hallazgos del centro ceremonial de Ehécatl, en 1968-1970,
y los restos de la pirámide que él descubrió en el año de 1963.

El Encuentro Cortés-Moctezuma, Una Rectificación Histórica.
Francisco González Rul. Boletín del INAH No.1.
Segunda época. Abril-junio de 1972. Págs. 15-18.

 

Resumiendo, nos relata que existía un especie de “garitón” que muchos llaman el fuerte de Xoloco, sobre lo que hoy es Tlalpan y Chabacano, que más adelante comenzaba la calle que llegaba al recinto del Templo Mayor. Citando las fuentes de Hernán Cortés, Díaz del Castillo, Sahagún y Torquemada, deduce que hasta ese garitón llegó Moctezuma y que ahí se efectuó el encuentro con el ejército español.

Nos dice que “la realidad fue otra, ya que Cortés menciona que el séquito de Moctezuma venía arrimado a las paredes (en plural) de la calle (Cortés, 1963: 58) y hay que hacer notar que sólo en el tramo comprendido entre el fin del recinto de “El Volador” y la actual calle de Lucas Alamán, había casas en ambos lados y que, a partir de dicho punto, en dirección a tierra firme, los caseríos se hallaban sólo en la parte oriental (Campan de Teopan) y al occidente de la calzada se extendía la ciénaga de San Antonio Abad”. La “parte oriental” del campan de Teopan es donde se encontraba el conjunto arquitectónico de Ehécatl, barrio de Cuezcontitlán o Cihuateocalli, como ya comentamos.

Ibíd. Texto resumido.

Alfonso Caso sitúa Xoloco frente a Cuezcontitlán, lugar del adoratorio de Ehécatl. Xoloco estaba hacia al sur  y no ubica Tocititlán.

Los Barrios Antiguos de Tenochtitlán y Tlatelolco. Alfonso Caso. Memorias de la Academia Mexicana de la Historia.
1956. T. XV. No. 1, México D.F. Detalle.

 

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La gran calzada que unía el Templo Mayor hacia el sur era la de Iztapalapa; se cortaba en diferentes tramos para el paso de canoas y se unía por medio de puentes para la continuidad del tránsito. Hoy es la calzada San Antonio Abad y continúa con el nombre de Tlalpan.

Coinciden los autores, nos dice González Rul, que fue cerca de la línea divisoria entre los barrios de Cuezcontitlán y Acatlán, como vimos en el mapa anterior, donde se encontraron por primera vez la corte del monarca mexica y el capitán español con su ejército.

Citando las fuentes históricas en que se apoya, añade que dicho encuentro fue “donde posteriormente hubo casas de Pedro de Alvarado, que son las que llaman de Salcedo, junto a la Hermita de San Antón” La ermita de San Antonio Abad todavía existe y se encuentra del lado oriente donde inicia esa calzada; es seguramente la “hermita” (iglesia pequeña), que se menciona.

Ob.cit.

 

Es necesario citar las fuentes a que recurre González Rul:

 

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Continúa González Rul que Fray Diego Durán es muy claro en afirmar que fue cerca de “…Tocititlán, que se encuentra casi junto a la primera cruz, que está en la calzada, a la salida de México…” (Durán, Ibíd. y II-186) y menciona que “Moctezuma y su séquito se detuvieron en Tocititlán para esperar que Cortés y su gente se aproximaran a la ciudad; y una vez que vio cercanos a los españoles, el tlahtoani subió de nuevo en sus andas y fue delante hasta encontrarse con Hernán Cortés, seguramente a corta distancia, en donde se dice que volvió a bajar y ofreció la bienvenida al extremeño”.

Tocititlán, por lo que relata Fray Diego Durán, fue un centro ceremonial importante y grande. Solamente existe la referencia física de ese lugar por los restos de la pirámide que González Rul descubrió antes de que se localizaran enfrente los del complejo arquitectónico de Ehécatl. Podemos ubicar los lugares que se mencionan en los mapas de Rossend Rovira ya expuestos.

 

Para tratar de imaginar e ilustrar el encuentro de Moctezuma con Hernán Cortés se recurrió al biombo que se exhibe en el Museo Franz Meyer. Los personajes indígenas, idealizados a la europea, muestran todas las fases de la conquista.

Curiosamente este mueble perteneció a los “duques” de Moctezuma, descendientes del tlahtoani mexica , que Hernán Cortés llevó a España y se incorporaron, hasta la fecha, a la nobleza ibérica desde el S. XVI.

La Muy Noble y Leal Ciudad de México- Conquista de México.
S. XVII. Anónimo. Museo Franz Meyer.
Foto del autor.

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De la espera, el encuentro y todo el ceremonial de recepción, agrega González Rul que “…se puede deducir que la estancia en el sitio de la entrevista fue muy prolongada y por ello es preciso desechar la idea de que ocurriera en plena calle y adoptar provisoriamente las afirmaciones de Durán: … en la hermita de la Diosa Toci, que allí junto al camino estaba, donde el poderoso Rey y el Marquez se asentaron en sus sentaderos , que aparejados les tenían (Durán , 1951:II,35), lo cual parece ser confirmado por Bernal Díaz, al escribir que se encontraron “… cerca de México, donde estaban otras torrecillas…” (Bernal Díaz del Castillo, 1950: IV, 333)”.

 

Pintura Anónima del año1783. Idealización del encuentro donde “Entra Cortés con su ejército, y es recibido por Moctezuma con muestras de gran amistad”, dice al pie de la obra. Fuente internet.

Reflexiona González Rul, y con razón, que esas “torrecillas” corresponden al templo de la diosa Toci, pero que… “el sitio de la larga entrevista no pudo ser en esa pirámide por inadecuada, pero sí el sitio de enfrente: el Cihuateocalli” (Durán, 1951: II, 186), del barrio de Cuezcontitlán, que es el lugar del conjunto arquitectónico de Ehécatl, pues… “formaba parte de la misma área ceremonial del templo de Toci y contenía aposentos adecuados, como lo ha demostrado la reciente exploración arqueológica en la estación Pino Suárez del Metro (Gussinyer, comunicación personal)”

Concluye que “ya localizado Tocititlán y explorado el Cihuateocalli, el sitio verdadero del encuentro se debe ubicarse entre la ermita de San Antonio Abad y Tocititlán, aproximadamente a la altura de la Plaza de San Lucas, tal vez en el extremo sur del Cihuateocalli. El lugar de la ceremonia de presentación y acatamiento fue el recinto interior del Cihuateocalli, que comprendía una superficie mayor que la actual de la estación Pino Suárez del Metro”.

Ibíd. Texto resumido.

 

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Finalmente, agrega González Rul:

“En el lugar que ocupa el Hospital de la Inmaculada Concepción, hoy Hospital de Jesús, Moctezuma regaló a Cortés los collares de “camarones de oro”. Con toda claridad se menciona que el tlahtoani los mandó traer de su palacio con uno u otros camareros (Cortés, 1963:58) (Torquemada, 1943: I-1451) y le fueron entregados al conquistador calles adelante, ya rumbo a sus aposentos y en el sitio mismo de la entrevista, en el Cihuateocalli.

En cuanto a Vitzilan o Huiztlan, que literalmente significa “Lugar de Espinas” y debe interpretarse como “Lugar del Sur”, el topónimo es aplicable al sitio ocupado por el Hospital de la Concepción pero es de suponer que se refiere más correctamente a Tocititlan, como sugiere el enunciado del Cap. XVI, T IV, de la Historia General de las Cosas de la Nueva España. (Sahagún, 1956)”.

Ibíd. Texto resumido.


Plano del lugar del primer encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés, en noviembre de 1519, propuesto por Francisco González Rul.



Plano de González Rul, editado. Ob.cit.

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La rectificación histórica propuesta por Francisco González Rul debía tomarse con más seriedad, pues está avalada por Hernán Cortés como protagonista, Bernal Díaz del Castillo, testigo de los hechos; se refuerza por los frailes cronistas Fray Diego Durán y Bernardino de Sahagún, que son de los más confiables.
Suena lógico que en ese lugar haya sido el primer encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés por la amplitud e importancia del Cihuateocalli, formados por Tocititlán y el conjunto arquitectónico de Ehécatl, pues esa área abarcaba dos hectáreas, como nos dice Rosalba Nieto, para encaminarse después al recinto del Templo Mayor.

 

El lugar que ocupa la iglesia y Hospital de Jesús que mandó construir Hernán Cortés, donde se supone que fue el primer encuentro con el monarca mexica, carece de fuentes documentales que lo avalen. Además no existe ningún indicio que en ese lugar hubiese algún centro arquitectónico importante.

Los dioses del adoratorio

 

“Cada estructura se construyó en épocas diferentes modificando sustancialmente su forma, orientación y dedicatoria como adoratorio, a lo que se le sumaban el enterramiento de ofrendas”, como cita Gussinyer.

Continúa Gussinyer que: “Generalmente las pirámides circulares estaban dedicadas al dios Ehécatl-Quetzalcóatl… y se le llamó así a ésta por el hallazgo de la escultura antes mostrada”, (se refiere a la escultura de un ozomatli que veremos ampliamente más adelante).


Un Adoratorio dedicado a Tláloc
. Jordi Gussinyer.
Ob.cit. Foto del Autor. Ilustración Gussinyer.

 


El bloque superior (estructura L) de la pirámide, es la última etapa constructiva.

Ibíd. Foto del autor. Texto resumido.

 


Estructura “L”. Ibíd. Foto del autor.

 

La escultura del ozomatli se encontró al pie de las escaleras de la estructura L, pero ello puede ser meramente circunstancial por el proceso de detrimento que sufrió el lugar, pues el complemento original del cuerpo del adoratorio continuaba hasta el piso. Bajo el argumento de que la monita se encontró bajo esas escaleras y otros razonamientos, Doris Heyden propone que la última etapa constructiva del adoratorio, estuvo dedicado a otro dios.

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Ob. cit. Boletín No. 36 del INAH. Jordi Gussinyer. Foto del autor y DEA.

 

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Doris Heyden comenta que “…la estructura L es cilíndrica; tiene un diámetro de 4.30 m. y una altura de 1.55 m., llamado momoztli (altar grande). Es a Omácatl (nombre calendárico de Tezcatlipoca), a quien está dedicado este adoratorio. En la parte inferior, recordemos, se encuentra la fecha 2 caña (ome ácatl), que es la traducción literal de Omácatl”. Se observa que la losa incrustada con el año 2 caña, pertenece a la estructuras inferiores, las L 1 y 2.


Un Adoratorio a Omácatl. Doris Heyden. Boletín del INAH. No. 42. Diciembre 1970.
Págs. 21-23. Texto resumido. Fotos del autor.

 

“El cilindro tiene una cenefa con clavos globulares que representan jades o chalchihuites (piedras preciosas)...”

“Por la forma circular del adoratorio y la orla se concluye que estaba dedicado a Omácatl, “dios de los convites…”, sintetiza el análisis de Doris Heyden.Texto resumido e ilustración de Doris Heyden.

Texto resumido e ilustración de Doris Heyden. Ob. cit.  Códice Florentino, Libro I,  página 12.  Foto del autor.

 

 

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Vale la pena abundar respecto a la cenefa que circunda la parte superior del adoratorio y que también tenía el muro oriente. Las franjas contienen clavos de piedra redondos incrustados. Otros monolitos incluyen esa banda de elementos circulares con un significado idéntico.



Foto del autor y de la DEA. INAH

Hermann Beyer indica que en esta pieza “la cinta superior que vemos… tiene una fila de pequeños discos a la que corresponden dos hileras de figuras… la significación de estos discos blancos sobre fondo negro nos es difícil de adivinar: son estrellas. Por consiguiente, el cielo nocturno está indicado por la primera faja de la decoración del “Calendario”.

Normalmente, los monolitos solares están en posición horizontal y a los lados o en el canto tienen la banda de círculos, donde se suman la representación del planeta Venus y pedernales que son rayos solares, como se observará adelante.


El Llamado Calendario Azteca. Hermann Beyer.
El México Antiguo. Tomo X 1965. México. Págs. 134-256
Foto del libro.

 

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Los “círculos” de estrellas en el Calendario Azteca.



Fotos del autor. Sala Mexica. MNA. INAH.

Otra pieza que cita Beyer es un monolito solar cilíndrico que en su superficie lateral contiene una banda del plano celeste. Procede de Cuernavaca, Morelos. Los círculos son estrellas y debajo se aprecia sucesivamente el planeta Venus y rayos solares.

 

 

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Altar del planeta Venus.


Esta monolito es un prisma cuadrangular, con los mismos elementos esculpidos en sus caras. La cita también Beyer y el Dr. Manuel Aguilar-Moreno en su obra “Arte Azteca”, nos cometa que en “…el registro de la parte superior es una secuencia de esferas que representan la bóveda de la estrellas”.

Fuente internet: http://www.famsi.org/spanish/research/aguilar/Aguilar_Arte_Bib_es.pdf.
Foto del autor. Sala Mexica. MNA. INAH.

Ehécatl-Quetzalcóatl con una banda celeste: los círculos son estrellas.



Puede concluirse que la cenefa de clavos globulares del adoratorio son estrellas en una representación más abundante e intencional, recordando que el planeta Venus, Tlahuizcalpantecuhtli, también es una evocación de Ehécatl-Quetzalcóatl y debe haber una relación con la escultura del ozomatli que ahí se encontró.

Códice Borbónico.
Biblioteca Vaticana, Roma. Fuente internet: http://www.famsi.org/research/loubat/Borgia/thumbs3.html